¡Hola, soy Ana!

Ana Celma_Casa Alberite

Esta casa proviene de un sueño. Un sueño avalado por años de experiencia al servicio y organizando cursos.

Lo que comenzó como un proyecto de dos, ahora es un camino que transito en solitario, un reto personal que me impulsa cada día.

Desde la ilusión unida a grandes dosis de confianza y esfuerzo, Casa Alberite ha ido creciendo, acumulando amigos y maravillosas experiencias compartidas. A lo largo de este proceso no cabía imaginar que se transformaría por completo mi forma de vivir y sentir.

Cuando llegué a Alberite, vivía de espaldas a mí misma, en el ritmo presuroso y ensordecedor de la ciudad, enjaulada en oficinas y altos edificios.

La conexión y el arraigo que esta tierra tan generosamente me ha dado, ha supuesto un aprendizaje a todos los niveles. Como consecuencia lo inútil y superficial ha ido cayendo capa tras capa para liberarme a una vida sencilla y plena.

Despertar con los pájaros, relajar la primera mirada del día en el verde horizonte, respirar el aire puro y fresco del Moncayo…cuántos regalos, cuánta belleza con solo abrir la ventana.

Desaprender todo lo vivido. Acompasarte a cada estación con sus luces y sus tiempos. Trabajar la tierra con tus manos para extraer sus frutos. Dejar que el sol curta la piel mientras sientes el orgullo de recolectar lo que con tanto cariño has plantado. Sentirte libre del tiempo y su tiranía. Darte el permiso para sentarte a contemplar la caída del sol o el cambio de paisaje constante que impide el aburrimiento del que lo contempla extasiado por la vida y todas sus formas.

¿Por qué no compartirlo?, ¿por qué no ceder una parte de este cielo para que otros se sienten y vean la vida discurrir en la paz y la belleza de este rincón a las faldas del Moncayo?

Este es un espacio abierto para, entre otras cosas, el reencuentro con  la alegría, la desconexión, los otros, la calma y la celebración con la naturaleza que lo rodea.

Sed bienvenidos a mi casa, vuestra casa.